
Hace 5 años, por estas fechas, poco después, yo estaba allí. Estaba allí a vuestro lado y vosotros en el mío. Yo era un juguete roto cuando llegué allí y Adri me recibió, con esos ojos intensos llenos de ternura hacia una chica a la que no conocía pero que, por empatía profesional, confió en ella. La misma confianza que depositasteis todos en mí. Y eso os lo agradezco de corazón.
Durante 3 semanas completas fuisteis mi familia. Durante ese tiempo estuvisteis ahí incondicionalente sin pedir nada a cambio, tal vez… una sonrisa. Recuerdo dos momentos ahora mismo (porque recuerdo casi todo por suerte). Uno en el que yo estaba a carcajada limpia con mi marido al teléfono, ya al final de mi paso por allí, y Laura vino con mucha alegría y me dijo algo así como «Qué bien que te rías así». No lo diría con esa palabras pero eso es con lo que me quedé. Y el otro momento fue con Adri, cuando me dijo, también algo así como «No sabes el cambio que has dado desde el principio a ahora», positivamente se refería y eso era aún más al final de mi estancia allí.
Os llevaré en el corazón toda la vida, desde el primero hasta el último. Me salvasteis la vida. Fuiste la luz en mi caminar lleno de oscuridad. Me la brindateis, la acepté y la acogí en mi corazón roto que sanó al tiempo.
Porque lo difícil no es estar ahí dentro, lo realmente difícil es salir de allí y empezar a vivir tu vida de nuevo. Eso sí que es duro. Porque estar allí con todos vosotros fue maravilloso.
Tenéis un huequito en mi corazón de por vida.
GRACIAS,
Zulúe
A todo el personal de las Hermanas Hospitalarias, desde adminitración hasta los jefes. Y muy en espacial a los auxiliares y enfermos de la UCE.
GRACIAS.