No es fácil decir adios a alguien que quieres, que quieres mucho. Las despedidas definitivas nunca son fáciles o hermosas. Lo que sí es hermoso es el recuerdo de esa que se fue, tus experiencias con ella, la felicidad que sentiste a su lado, lo que te hizo reir y… llorar, sufrir, carcajear y disfrutar. Recuérdalo todo, mi toto. Porque ella siempre vivirá en ti mientras esté en tu recuerdo. Mientras cada mañana le des los buenos días en tu cabeza y le mandes un abrazo, un beso y toda tu buena energía que sentirá allá donde esté, cuidándote, protegiéndote y queriéndote el resto de tu vida. Ella lo estará cariño, por ti y por los tuyos. Lo sé, lo estará. Porque estoy segura que con la familia tan maravillosa que tienes, ella tenía que serlo, no puede ser de otra manera. Porque cuando una persona hermosa te quiere, es porque tú eres hermosa. Un beso a tu mami, a tu papi, a tu hermana, a Ricardo y uno gigante para ti, corazón. Os quiero. Sois parte de mi familia extranjera y lo sabéis.

A Rosario

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