Tras pasar aquellos días tristes por no haber podido ir a ver a la familia, mis pensamientos cambiaron y se tornaron positivos. El motivo de esa positividad es que he pensado en todo lo que he avanzado en los 3 meses que llevo fuera. Salí con miles de miedos, miedos algunos tontos que jamás había tenido, salí con 0 confianza en mí misma, insegura. Prácticamente fue empezar de 0. Me daba miedo volver a conducir, ir a las tiendas del barrio, quedarme sola, me creaba ansiedad ver a mis amigas… Era un saquito de miedos. En el único sitio que estaba agusto y me sentía a salvo era mi casa, yo lo llamaba «my safe place». Y podía haber elegido quedarme encerrada en mi casa y no salir. De hecho, era lo más sencillo. Pero puse mucho de mi parte y salía todos los días a pesar de la ansiedad que me causaba. Mi novio procuraba que tuviéramos cosas que hacer. Siempre íbamos juntos y si no estaba con él, estaba con mi madre o con mi hermano. Como os digo me daba pánico quedarme sola. Pero ya está todo casi superado. Aún me cuestan las relaciones con las personas no habituales, con los únicos que no me pongo nerviosa son con mi novio, mi madre, mi hermano y mi padre. Con el resto llego un momento que me agobio y me tengo que ir. Pero aguanto un buen rato, al menos 2h, lo cual no está mal. Y aún no tengo el 100×100 de la concentración que tenía. Pero todo lo demás superado. Ya me quedo sola, voy a todos sitios, cojo el coche sin problemas, confío más en mí misma, etc. ¡Ya me encuentro casi como siempre! Y eso es motivo para celebrarlo. Mil gracias a todos los que estáis ahí apoyándome y dándome fuerza, muchos desde la distancia, que gracias a dios sois muchos. Os quiero mucho.