Solo estás en el fondo y crees seguir cayendo. Solo salir de lo hondo, oscuro y profundo agujero. Aquello que taladra, machaca y martiriza tu mente antes clara, que ahora solo grita. Grita querer salir, grita querer morir, desaparecer y no existir. En fin, ni decir sí. Te añoras a ti misma, lloras por las esquinas, tus miedos todos crecen, vulnerable e ingenua eres. Aquel oscuro cuarto tan solo y triste callado; sin salida y bloqueada allí tú, niña asustada. ¡Arriba! Sal de allí, busca motivo para seguir y píntalo bien bonito si aún no es divertido.
Este poema lo escribí con 15 años en mi primera depresión. En el poema que escribí en «Mi primera entrada«, hacía homenaje a éste, escrito hace tanto tiempo.
Tal vez pensáis que mis poemas son todos tristes, pero es que cuando mejor escribo es cuando estoy rota por dentro, lo cual se refleja en los poemas. En las buenas épocas no tengo tanta inspiración, ni me salen poemas buenos.
Esa primera depresión fue devastadora para mí. No me la esperaba, llegó sin previo aviso. Yo era una niña feliz, que solía estar animada y contenta siempre y de repente llegó la depresión y ya nada tenía sentido, no tenía ganas de nada, la vida se me hacía insoportable y no entendía por qué me pasaba eso a mí.
Pero de repente me fui sintiendo mejor y un día esa depresión quedó atrás. Lo que no me imaginaba en ese momento es que vendrían muchas más detrás y que me caería y levantaría tantas veces.
Pero lo importante es que en cada caída me he levantado y me siento orgullosa de mí misma por haberlo hecho.
Si te caes, levántate. Merecerá la pena.