Este intento de dibujo hecho por mí, lo dibujé en los 2 ó 3 mismos días que escribí los poemas que os he dejado por aquí y algún otro. Pienso que fueron unos días de lucidez, en los que mi corazón o mi alma me hablaban y me decían «Coge otra dirección, te estás equivocando». Este dibujo es muy simple pero en ese momento era todo lo que anhelaba: LIBERTAD. La que sentía que no tenía. Representa el mar de mi tierra, el que me ha acompañado en muchos malos momentos de mi vida con la enfermedad, el sol radiante que reina mi ciudad, el campo, la naturaleza, una niña con un libro en la mano escuchando música. ¿Hay algo más sencillo que dar un relajante paseo por la playa? ¿O leer un buen libro? ¿O escuchar una canción que te haga vibrar? Eso anhelaba y no me permitía. Yo siempre digo que las cosas son neutras, no son en sí importantes o no. La importancia y la complejidad se la damos nosotros. Lo que para una persona es sencillo para otra es complicadísimo. ¡Y es la misma cosa! Yo, en ese momento, no me escuchaba, no hacía lo que sentía, me dejaba llevar por el ruido exterior, por el qué dirán, quería no defraudar a los que me quieren… ¿Defraudar? Tienes que no defraudarte a ti mismo para no defraudar a los demás, tienes que quererte a ti mismo bien para que los demás te quieran bien, tienes que ser tu propio sol para alumbrar lo primero tu camino y seguido recorrer ese camino con los que te quieran y tú quieras que vayan por él.
Permítete ser libre.

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