Ayer fue la cuarta sesión del curso maravillo que estoy haciendo de escritura cretiva «El Vuelo de la Pluma», dirigido por Ana Aranda Rivera, una gran amiga y psicóloga (no la mía, ella es mi amiga y ahora maestra).

En este viaje me están acompañando también Jennifer y Estela. Dos seres hermosos que han llegado a mi vida, que se han subido al vagón de mi tren en el que ya mismo !!no va a caber más gente!! Jajajajaja, pues añado otro vagón si es necesario o lo agrando. Personas como ellas merece muchísimo que suban a él.

Ayer hicimos un ejercicio en el que teníamos que tener los ojos cerrados y escribir lo primero que nos viniera a la mente. Qué ejercicio TAN maravilloso. Sentí tantísima libertad. Sentí que alguien, algo me llamaba; yo le pedía que viniera a mí y me lo negaba pero en cuanto yo empezaba a avanzar hacia ese algo/alguien, también lo que fuera venía hacia mí. A medida que yo avanzaba, la cosa/persona estaba cada vez más cerca. ¿Sería la creatividad? No lo sé, pero lo que sí sé es que fue hermoso.

Os escribo lo que escribió el boli con mi mano, a ciegas:

Con sentido, 
sin sentido,
se cierra,
la abro,
me gusta,
me enamoro,
de ti, de vosotras,
cuidado,
el lobo,
el ángel,
y ahí estás tú.
Al final de todos,
esperándome.
Te quiero, te amo,
te añoro, te
espero, me esperas.
¿por qué no vienes?
¿quieres que vaya yo?
Voy y vienes,
ando, andas,
quiero, me quieres.
Para Ana, Jennifer y Estela
Gracias por ser.
Gracias por estar.
 

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