Estoy leyendo el libro «Por si las voces vuelven», de Ángel Martín. Hay experiencias que comparto con él, otras no o yo las viví de forma diferente. Como la que él explica de morir. Aún me falta un capítulo por leer sobre este tema, pero me ha apetecido hablar de cómo viví yo en mi locura este tema.
Él cuenta una conversación con la muerte y el Universo en el que negociaba vivir para siempre. Esa no fue mi experiencia. En mi caso eso sucedió las tres veces que estuve atada alucinando. En esas tres veces morí muchísimas veces porque en mis delirios yo pasaba de una reencarnación mía a otra y cada vez que lo hacía tenía que morir. Pasé muchas veces de una de mis reencarnaciones a otras, por lo que tuve que morir muchas veces. Yo siempre quería volver a esta vida y quedarme en la actualidad pero sabía (en mi locura) que siempre iba a terminar quedándome en la que estaba atada a una cama, delirando en la eternidad; lo cual me parecía tremendamente agotador. Porque estar en una cama atada, delirando, tirando y peleándote con las correas es tremendamente agotador y desagradable.
Podría desgranar más esta idea porque tiene muchos más matices y es más extensa pero «¿Para qué?». No es agradable hablar de ello.
Ángel Martín dice en su libro que ya no le tiene miedo a la muerte porque para su celebró él murió esa vez. Yo no me había planteado, la verdad, si le tengo miedo o no a la muerte tras esta experiencia. Y me da igual. Ahora mismo no pienso en ello. La muerte es algo inevitable. ¿Para qué darle más vueltas?
Guau! Un relato desgarrador, la verdad es que la muerte es la otra cara de la moneda de la vida, no hay que temerla, nos ayuda a valorar más la vida cuando la tenemos presente. Me ha encantado. Un beso 😘
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Totalmente de acuerdo Wendy. Saber que existe la muerte, nos hace vivir la vida. Gracias por tu comentario 😘
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